Sab 4 Oct 2008
Venecia 4 de Octubre de 1786, después de media noche
Escrito por Johann Wolfgang von Goethe en IV - Venecia, Viaje a Italia
Ayer estuve en la comedia -teatro de San Lucas,- que me divirtió bastante: vi una pieza de máscaras improvisada, ejecutada con mucha naturalidad y viveza. No todos están á la misma altura: Pantalon, muy bien. Una de las mujeres, gruesa, bien formada, que no es actriz extraordinaria, habla de manera excelente y sabe presentarse. El asunto es inverosímil. Con increíble variedad nos entretuvieron más de tres horas. Pero aquí, la base donde todo se apoya es el pueblo. Los espectadores hacen su papel: el pueblo y el espectáculo se identifican. Durante el día, en las plazas, orilla del agua, dentro de las góndolas, y en el palacio ducal. El mercader, el comprador, el mendigo, los barqueros, las vecinas, el abogado y su contrario, todos viven, se tropiezan, y sin violentar su propia manera de ser, hablan y juran, gritan y ruegan, cantan, juegan, maldicen y alborotan. Después, van, por la noche, al teatro á ver y oír su propia vida, al día, artísticamente presentada, indumentada con primor, entretejida de cuentos, desviándose de la realidad con la careta y acercándose á ella en las costumbres. Esto les divierte como si fueran niños: chillan, aplauden y meten ruido. Desde la mañana á la noche, ó mejor desde media noche á media noche, es siempre lo mismo. Nunca vi acción más fácil y natural que la de estas máscaras.
Mientras escribo hay en el canal, debajo de mi ventana, un ruido formidable, y pasa ya de media noche. Siempre tienen motivo de reunirse; ó riñas ó diversiones.
Ahora sí puedo decir que he oído oradores públicos. Tres mozos, á la tarde, en la plaza y en los muelles contando historias, cada uno á su manera. Dos abogados; dos predicadores; los cómicos de que he hablado, entre los que he de celebrar al Pantalon. Todos tienen algo de común, no sólo por ser de una misma nación y vivir en público, siempre entregados á arengas apasionadas, sino porque se imitan. Hay que añadir la exagerada pantomima que acompaña á la expresión de sus ideas y sentimientos. Hoy estuve en la función de San Francisco, Alle Vigne. Los vendedores, delante de la Iglesia, acompañaban con sus gritos la fuerte voz del capuchino, á modo de Antífona. Coloquéme en la puerta entre uno y otros, y era extraordinario oír aquello.