Estoy en Roveredo, donde las lenguas se separan. Hasta aquí venían con tendencia del alemán al italiano. Ahora, por primera vez he tenido un postillón italiano puro. El huésped no habla alemán, y tengo que probar mi habilidad en la lengua. ¡Qué contento estoy de que esta lengua querida y viviente sea la usual!