Aquello que en un principio, observado superficialmente, causaba infinito placer, nos oprime y nos molesta después, cuando adviértese que sin el conocimiento fundamental, el verdadero goce no existe. En Anatomía estoy bastante bien preparado, y he adquirido, hasta cierto punto y no sin trabajo, el conocimiento del cuerpo humano. Aquí, observando sin cesar estatuas, se continúa aprendiendo, pero de manera más elevada. Nuestra Anatomía médico-quirúrgica trata sencillamente de conocer el órgano, y un miserable músculo sirve á maravilla. Pero en Roma, los órganos no significan nada, si al mismo tiempo no ofrecen forma noble y bella.

En el gran lazareto del Santo Espíritu ha sido preparado, en gracia á los artistas, un esqueleto con músculos, tan bello que causa admiración. A la verdad podría pasar por un semidiós ó un Marsyas despojado de su piel. Acostúmbrase, siguiendo la dirección de los antiguos, á no estudiar el esqueleto como un armazón artístico de huesos, sino mejor, provisto de los ligamentos, adquiriendo ya así vida y movimiento.

Ahora digo que de noche también estudiamos perspectiva, y esto prueba que no estamos ociosos. Con todo, espera uno hacer más de lo que en realidad consigue.