Dom 18 Ene 2009
Roma 18 de Enero de 1787
Escrito por Johann Wolfgang von Goethe en VI - Roma, Viaje a Italia
Ayer pasamos un día alegre con la fiesta de San Antonio Abad: hacía el tiempo más hermoso del mundo, helara de noche, y estuvo el día caliente y claro.
Se observa que todas las religiones que extienden su culto ó sus especulaciones, hacen, hasta cierto punto, partícipes de los fervores espirituales á los animales. San Antón Abad, ó Anacoreta, es el patrón de los cuadrúpedos, y su fiesta una saturnal del ganado caballar y de aquellos que los guardan, cuidan y guían.
Toda Señoría tiene hoy que quedarse en casa ó andar á pie. No dejan de contarse historias alarmantes de personas incrédulas que obligaron á su cochero á guiar y fueron castigadas con grandes desgracias.
La iglesia está situada en lugar tan vasto que casi podría considerarse desierto; pero el día de hoy vese lleno de alegría y animación: caballos y mulas, con las crines y colas gallardamente trenzadas y adornadas de cintas, son llevados por delante de la capillita, algo desviada de la iglesia, donde un cura, provisto de gran hisopo, sin parsimonia asperge el agua bendita de los cubos que tiene delante, sobre las despiertas criaturas, á veces con tanta picardía, que las irrita. Cocheros devotos traen cirios, grandes ó pequeños; los señores envían limosnas y regalos para liberar á los animales, costosos ó útiles, de toda desgracia durante un año. Los asnos y los animales de cuernos, tan útiles y valiosos á sus dueños, toman asimismo en esta bendición su modesta parte.
Después nos deleitamos en un largo paseo, bajo un cielo tan feliz, cercados de tantas cosas interesantes, á las cuales esta vez concedíamos poca atención, abandonándonos á la risa y á la broma.