Roma va á sufrir una gran pérdida artística. El Rey de Nápoles ha mandado llevar á su capital el Hércules Farnesio. Todos los artistas se lamentan; sin embargo, nosotros veremos, aprovechando la ocasión, lo que para nuestros antepasados quedó oculto.

Dicha estatua, es decir, desde la cabeza hasta las rodillas, y después la parte baja de los pies y el zócalo donde están, se encontraron en la villa Farnesio, mas faltaban las piernas, desde la rodilla al tobillo, y las suplió Guillermo de la Porta. Sobre ellas estuvo hasta hoy; mientas tanto las verdaderas pernas antiguas se encontraron en la Villa Borghese y allí estaban expuestas.

En la actualidad, el príncipe de Borghese se ha decidido á honrar con tan preciosos restos al rey de Nápoles. Las piernas de Porta se quitaron, poniéndose en su lugar las legítimas, y aunque con las otras se contentaba uno, ahora se promete gozar de más nuevo y armonioso aspecto.