Aquí está Moritz, tan ventajosamente conocido por su Antonio el viajero y Viajes á Inglaterra; es excelente hombre, un infeliz que nos gusta mucho.

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En Roma, donde se ven tantos extranjeros de los que no todos la visitan á causa del gran Arte, sino que muchos quieren entretenimientos de otro género, se está preparado á todo. Existen ciertas artes secundarias que exigen ligereza de mano y afición, que se han llevado muy lejos, procurando que los extranjeros se interesen en ellas. A las tales pertenece la pintura en cera, que en sus preliminares y preparaciones, y después en la misma pintura y cuanto á ella se relaciona, puede ocupar mecánicamente á toda persona que sepa algo de acuarelas, y la novedad de la empresa realzar un talento mediano. Hay artistas hábiles que dan lecciones, y bajo el pretexto de dirigir, hacen á menudo lo mejor de la obra. De suerte que el cuadro brillante que realza la cera, ostentando su marco dorado, sorprende á la bella discípula, admirada de sus escondidos talentos.

Otra ocupación bonita consiste en estampar, en arcilla fina, las piedras grabadas y las medallas cuyo anverso y reverso cópianse á un tiempo. Las impresiones en cristal exigen más habilidad, atención y cuidado. El consejero Reiffenstein tiene en su casa, ó al menos en las de sus íntimos, los elementos necesarios á tales artes.