Sab 28 Feb 2009
Por la noche
Escrito por Johann Wolfgang von Goethe en VII - Nápoles, Viaje a Italia
Muy difícil me sería dar cuenta del día de hoy. ¿Quién no sabe que la lectura rápida de un libro, que ha tenido para nosotros atracción irresistible, ejerce en toda nuestra vida la mayor influencia, no aumentada por una segunda bien meditada lectura? Tal me sucedió con Sakountala. Y ¿no ocurre lo mismo con los hombres de mérito? Un viaje por mar hasta Pozzuoli; pequeños trayectos en coche; paseos á pie en la región más extraordinaria del mundo. Bajo el cielo más puro, el suelo más inestable. Ruinas ingratas, horribles, de inconcebible opulencia. Aguas hervientes, grutas que exhalan azufre. La vida de las plantas agótanla montañas de escorias; espacios yermos, y en fin, una vegetación exuberante, invasora, que se levanta sobre cuanto ha muerto alrededor de lagos y arroyos, y llega hasta mantener un bosque magnífico de encinas en los declives de antiguo cráter.
Y así es uno, llevado y traído entre la Naturaleza y los acontecimientos de la Historia. Desearía pensar y me encuentro inepto. Mientras tanto, lo que vive, vive con placer, lo cual no dejamos de hacer nosotros. Personas formadas según el mundo á que pertenecen, pero dotadas de serias aptitudes para observar; miradas sin límites sobre mar, y tierra, y cielo, que nos traen el recuerdo de una amable señora, acostumbrada y gustosa de recibir homenajes de cortesía.
En medio de semejante embriaguez, no he dejado de notar muchas cosas. Tratándose de más instructiva narración, ayudarán mucho los planos de los sitios y lugares y un dibujo de Tischbein. Hoy no me es posible ni siguiera añadir lo más mínimo.