¡Cuánto tendría que decir aún si hubiese de contar todo lo que en este hermoso dia pasó por mi imaginación! Pero mis deseos son más fuertes que mis pensamientos. Siéntome irresistiblemente impulsado hacia adelante; con dificultad me reconcentro en cuanto tengo á la vista, y parece que el cielo me ha oído, porque se presenta un vetturino que va derecho á Roma, y pasado mañana saldré hacia allí, sin demora. Así, pues, hoy y mañana necesito mirar mis cosas, cuidar de ellas y darme prisa trabajando.