Puede perdonarse á los napolitanos que no quieran separarse de su ciudad y que sus poetas canten, en poderosas hipérboles, sus situaciones, aunque en las cercanías se encontrasen un par de Vesubios más. No se debe recordar aquí Roma. Comparada á esta franca posición, se nos parece la capital del mundo, en el fondo del Tíber, como un viejo monasterio mal colocado.

También se presentan en estado distinto el mar y la navegación. La fragata salió ayer para Palermo con fuerte y franca tramontana, y de seguro no tardará más de treinta y seis horas en el camino. ¡Con qué deseo vi las velas hinchada cuando el buque iba entre Capri y Capo Minerva, hasta que desapareció! El que vea partir una persona muy querida, de angustia debe morir. Ahora sopla el sirocco; si se hace más fuerte, van á ofrecer las olas muy buen espectáculo en el Molo.

Hoy, como viernes, hubo gran paseo, donde los nobles lucen sus trenes, y en especial sus caballos: es imposible ver cosa más elegante que estos animales; es la primera vez en mi vida que se me fueron los ojos tras ellos.