No quiero perder la última noche. Todavía no sonaron las ocho y todo el mundo está reunido; puedo dar cumplido término á los pensamientos pasados, y alegrarme de los que vendrán. Hizo magnífico día. La mañana fría; el centro del día claro y caliente; la tarde algo ventosa, pero muy buena.

Salimos de Terni tempranito. A Narne subimos antes del alba, y no pude ver el puente. Valles y hondanadas, lo de cerca y lo de lejos, son muy preciosos paisajes. Todas las montañas calizas; no hay rastro siquiera de otra piedra.

Otrícole hállase situada sobre una de esas colinas pedregosas que forman las corrientes, construída de lavas traídas de la parte de allá del río.

En cuanto se cruza el puente, ya el terreno es volcánico, verdadera lava ó piedras anteriores calcinadas ó fundidas. Es la subida monte que puede clasificarse de lava gris. Contiene muchos cristales blancos de la forma de los granates. La carretera, que desde lo alto conduce á Cittá Castellana, muy buena y muy lisa, es de igual piedra. La ciudad está construída sobre toba volcánica, en la que he creído descubrir ceniza, bismuto y pedazos de lava. Desde el castillo, la vista es hermosísima. La montaña Soracta vese aislada, muy pintoresca; es probablemente uno de los montes calizos pertenecientes á los Apeninos. Los terrenos volcánicos están mucho más bajos que ellos, y sólo las aguas, corriendo á través, han contorneado los montes y peñascos, dibujando los objetos admirablemente, las puntas cortadas á pico y otros accidentes pintorescos del suelo.

¡Mañana á la tarde en Roma! ¡Apenas lo creo todavía! Y cumplido este deseo, ¿qué debo anhelar después? No se me ocurriría otra cosa, sino volver con mis faisanes feliz á casa y encontrar á mis amigos buenos, alegres y afectuosos.