VI - Roma


¡Cuán de veras alegróme que tomáseis mi desaparición en el sentido que deseaba! Reconcíliense ahora los corazones que á causa de esto hayan podido disgustarse y sufrir. No quise lastimar á nadie, y tampoco quiero ahora decir nada en mi disculpa. Dios me preserve de entristecer á ningún amigo con las premisas de esta determinación. Repóngome aquí despacio de mi salto mortale y estudio más de lo que gozo. Roma es un mundo, y se necesitan años sólo para acostumbrarse a él. ¡Qué felices encuentro á los viajeros que ven y se van!

(more…)

Tenemos, de cuando en cuando, días magníficos: la lluvia, que á veces cae, conserva verdes las hierbas y las plantas de los jardines. Doquiera hay árboles de hoja perenne; de suerte que las caídas de los otros, nótase apenas. Naranjos cargados de fruta, que vegetan en plena tierra sin abrigos, vense en los jardines.

(more…)

Hasta ahora cambió el tiempo casi de seis en seis días. Dos espléndidos, uno nublado, dos ó tres lluviosos, y luego otra vez buenos. Trato de utilizar cada uno de la mejor manera posible.

(more…)

Casualmente encontré la Italia de Archenholtzens. ¡De qué manera se arruga y achica una obra semejante en la realidad de los lugares! Igual que si pusiesen el librejo sobre carbones encendidos, y poco á poco se fuese obscureciendo y ennegreciendo, y se viesen las hojas arrugarse y convertirse en humo. Cierto que vió las cosas, pero intentando hacer valer sus maneras despreciativas y altaneras; posee demasiado pocos conocimientos y tropieza ensalzando y censurando. (more…)

Aquí está Moritz, tan ventajosamente conocido por su Antonio el viajero y Viajes á Inglaterra; es excelente hombre, un infeliz que nos gusta mucho. (more…)

Deseando no suceda á mi querido incógnito lo que al avestruz, que se cree oculto cuando esconde la cabeza, cedo, en cierta manera, sosteniendo siempre mi antigua tesis. Saludé gustosísimo al príncipe de Lichtenstein, hermano de la condesa Harrath, á quien tanto estimo. Acompañéle á comer algunas veces y comprendí al punto que aquella condescendencia me llevaría más lejos, y así sucedió. Anunciáronme una tragedia del Abate Monti, Aristotedemo, que se daría muy pronto. El autor, decían, deseaba leérmela previamente y oir mi opinión. Dejé caer la cosa sin rechazarla, y al fin una vez me encontré al poeta y un amigo en casa del príncipe, y la pieza fué leída.

(more…)

Quiero conservar, en algunas líneas, el recuerdo de este día feliz, y comunicar, siquiera por escrito, lo que he gozado. El tiempo era de lo más hermoso y tranquilo; un cielo en absoluto claro y el sol caliente. Fuíme, en compañía de Tischbein, á la plaza de San Pedro, donde anduvimos al principio de un lado á otro, y luego, sintiendo demasiado calor, á la sombra del gran obelisco, que la proyectaba bastante ancha, nos paseamos, comiendo uvas que compramos cerca de allí. Después fuimos á la capilla Sixtina, que encontramos llena de claridad, á muy buena luz para los cuadros. El Juicio Final y las diferentes pinturas del techo, de Miguel Ángel, se repartieron nuestra admiración: no hice sino ver y maravillarme.

(more…)

Enseña la experiencia que las poesías reclaman toda suerte de grabados y dibujos, y al mismo tiempo que el pintor consagra sus obras más importantes á un pasaje de algún poeta. En tal concepto es altamente digno de aplauso el pensamiento de Tischbein, que el poeta y el pintor deben trabajar juntos, á fin de dar á su obra unidad desde el origen. Mucho disminuirían las dificultades tratándose de poemas pequeños, sin gran trabajo improvisados y percibidos. Además, Tischbein tiene, en semejante respecto, pensamientos muy interesantes, y es en verdad singular que los asuntos que desea trabajar de tal manera, ni la Poesía ni la Pintura, cada cual aislada, bastarían á representarlos. Hablóme de ello en nuestros paseos, haciéndome ganas de meterme en tal cosa: la portada de nuestra obra común está ya bosquejada. Si no temiera comprometerme en algo nuevo, me hubiera dejado seducir de buen grado.

Otra vez hace buen tiempo: claro, grato y templado. Admiré en la Farnesiana la historia de Psyquis, cuyas copias, coloridas, hace tanto tiempo alegran mi cuarto. Después, en San Pedro in Montorio, la Transfiguración, de Rafael, todos conocidos antiguos hechos á distancia, por cartas, y que ahora los trato en persona. Es la convivencia cosa muy distinta, porque las relaciones, verdaderas ó falsas, se perciben en seguida.

(more…)

Estamos de vuelta: anoche cayó horrible aguacero acompañado de truenos y relámpagos; ahora sigue lloviendo y hace calor.

(more…)

« Previous PageNext Page »