El camino de Verona á aquí es muy agradable. Se viaja hacia el Noroeste por la montaña, dejando siempre á la izquierda los contrafuertes, compuestos de arena, cal, arcilla y marga. En las colinas que forman, hay aldeas, castillos, casas. A la derecha, se extiende la gran llanura que atraviesa el camino. La ancha vía, perfectamente cuidada, va por tierras muy fértiles. Piérdese la vista en alineadas plantaciones de árboles, de donde caen, cual ramas aéreas, los sarmientos, que, enredándose, llegaron á lo más alto. ¡Aquí sí que se puede formar idea de guirnaldas y festones! Los racimos, sazonados, pesan en as largas ramas que, bamboleándose, llegan al suelo. Transitan gentes de todas clases y profesiones. Gustáronme sobremanera unas carretas bajas, con ruedas en figura de platos, tiradas por cuatro bueyes, con grandes tinajas, donde llevan las uvas desde la viña al lagar. Dentro de las vacías venían los conductores. Aquello era parecidísimo á un triunfo de Baco. Entre las filas de vides, aprovechan el suelo para toda clase de granos, en particular maíz y sorgo. En las cercanías de Vicenza, se levantan colinas desde el Norte al Sur -dicen que son volcánicas- y cierran la llanura. Vicenza está fundada á sus pies, y mejor aún dentro del seno que forman.
(more…)